Noches, distancias y silencio
He empezado a tener miedo a la noche porque me he viciado a leer historias de terror. Pero lo peor es que no se me ha quitado el sueño del espanto y el terror, la culpable fue la curiosidad. Quiero que aparezcan monstruos. Quiero que vengan. Quiero ponerles un nesquick calentito delante.
Y en general quiero llorar a veces. Ayer casi lloro volviendo en coche por la noche con una amiga. Ya sabes lo que me cuesta llorar. Ojalá no estuviese hecho de nudos, de huesos enredados, de contracturas y plomo. Me hundo en el mar.
En general me siento muy lejos de todo. No es que esto sea una novedad. Pero un mes aislado de prácticamente todo salvo mi familia me hace sentirme en un sitio desde el que solo puedo hablar a través de teléfonos hechos con latas y cordeles. Cuando alguien viene a verme yo hablo asomado a un ventanuco en un quinto. Metafóricamente claro, aquí vivo en un patio.
Pero eso es verdad. Vienen a verme. Eso es hermoso.
Me pregunto cómo estarás creciendo, estamos a cientos de kilómetros. Espero que mi hermano no te haya ahogado. No sabe bien cuánta agua regar a los cactus. ¿Crees que las estrellas escucharán a alguien?
No he ido a la playa de noche este año. Hay demasiados mosquitos. Ojalá pueda ir antes de irme. Todo lo que estoy escribiendo son tonterías mundanas y cotidianas sin demasiada sustancia. Ese es el problema principalmente. Todo es muy cotidiano y sin demasiada sustancia. ¿Era esto crecer?
Hablo de cultura queer con una amiga no binaria de Hong Kong, estudio tarot investigando sus orígenes culturales, intento encontrar una manera de diseñar narrativamente arquitecturas UX, he leído seis libros en tres semanas y mi perra me asalta cada mañana. Y sin embargo me siento tan indiferente a todo. Las noticias del mundo transfigurándose para ser más opresivo, violento y menos libre me aterran, enfadan y entristecen, pero todo lo circunscribo en el presente. Y el presente me importa tan poco. Es como tú decías: espero tanto del futuro.
Aunque en realidad no lo hago. Ya no espero nada. Tengo sólo el sentimiento que uno tiene cuando espera al futuro, pero como acción ya no la realizo. No estoy en la sala espera, pero no me he ido lejos, a algún parque a leer. No me he puesto a construir mis catedrales. Supongo que la falta de habitantes me paraliza. Supongo que ser un faro cuando no hay barcos es aburrido. Es una pescadilla estúpida autocondescendiente que se muerde la cola. Sé que soy ridículo no haciendo nada con estos sentimientos.
Me dijo una amiga que era admirable. Con todo el "drama" que tengo dentro y lo utilizo para crear cosas, para escribir o para moverme.
Pero supongo que eso hace el fuego, ¿no? ¿Has visto alguna vez una llamarada quieta? Casi cualquier cosa es una buena excusa para moverse. Tú lo sabes mejor que nadie. No he conocido cactus más inquieto. Tenía que ponerte palillos en la maceta para que no te cayeras. Aunque ya te conocí torcida.
Quizá algún día me atreva a contarte que soy un niño. Qué significa eso y por qué no te lo puedo contar en español.
No sé por qué pero es estar ante la presencia de alguien que escucha y podría contar cosas hasta el final de mis días, sin agotárseme de qué hablar.
Hoy no sé cómo acabar esto. Yo venía a escribir cosas tristes porque estoy triste. Yo venía a encontrar cosas hermosas dentro de esa tristeza. Pero es una tristeza tan tonta e insustancial, tan desde el cansancio, que no hay que construya nada bonito con ella. Es la tristeza de un niño que no tiene a qué jugar y no tiene ganas de inventarse más juegos. Siempre me queda el único sueño que he tenido en esta vida. Ya lo conoces. Implica manos y tirones. Quiero que sea por la mañana para desayunar en mi ventana. Quiero que sea por la mañana y que no esté mi familia para desayunar silencio.
Quiero que sea de noche para que algún monstruo venga a visitarme. Seguro que nos llevaremos bien.
–Un tentetieso viejo 🍁

Comentarios
Publicar un comentario